Dos horas de espera en Heathrow y mil historias de aeropuerto
No me cancelaron el vuelo, peor aún, me lo demoraron “hasta próximo aviso”, lo que significa que no puedo irme a casa hasta el próximo día, sino que tengo que esperar a ver si el vuelo sale o no. Lo que puede terminar inevitablemente en perder todo el día esperando como Penélope. Ahí me pongo a hablar con otros pasajeros demorados y terminamos en el pub echándonos unas risas e intercambiando experiencias y consejos de viaje. Es cuando me doy cuenta que el aeropuerto de Heathrow fue protagonista de muchas de mis alegrías. Heathrow fue mi puerta de entrada a esta maravillosa ciudad, Londres. Para muchos, representa pesadillas, demoras, papeleo y complicación. Para mi, LHR es alegría, descubrimiento, emoción…aventura.
Cuando vivía en Irlanda, mi única puerta al mundo era Heathrow, por lo tanto para mi fue el trampolín a mis aventuras por Medio Oriente, Polinesia, África, mi Argentina querida y todos los lugares donde fui y donde iré. Aún hoy me apasiona mirar los carteles anunciando las salidas y llegadas, lugares que no sabía que tenían aeropuerto, o siquiera que existían, aparecen en esa cartelera mágica.
La variedad de colores tanto de la gente, como de uniformes del staff, idiomas que se escuchan, preguntas que surgen en mi mente. Me encanta imaginarme por qué viaja cada uno, qué razones tendrá, por qué eligen ese destino y no otro, ¿será su luna de miel?, ¿irán a trabajar?, ¿tendrá algún amor perdido? ¿irá a encontrarse con su aventura personal? Y el sector de llegadas, díganme si ver las caras de la gente recibiendo a sus queridos no es más emocionante que el final de Bridget Jones. Cuánta emoción trae una llegada. Recuerdo de niño ir a esperar a mi abuela volviendo de España, ¡era ver a mi abuelita otra vez! ¡La sopresa de los regalos! ¡Las aventuras que contaría! Y hoy en día, ir a recibir a mi mamá cada año, es como volver a la infancia. Quizá es por esto que me dediqué al turismo.
Cuando estoy a punto de quejarme por las 2 horas de espera, la seguridad que parece de KGB en las filas kilométricas, me pongo a pensar que estoy yendo de vacaciones, por qué dejar que esto opaque mi felicidad. Es ahí cuando me distraigo mirando uniformes de las azafatas, los colores de los aviones, a la gente en la fila, aprovecho para alguna que otra mirada de geysha (siempre hay alguien para mirar en la fila, desafortunadamente nunca les toca sentarse a mi lado en el avión). Y hasta fantaseo con encontrarme con el amor de mi vida en esa fila, en ese vuelo, en ese viaje.
Durante las esperas, me pongo a mirar los aviones, la gente pasar, las diferentes modas…y claro, que no puedo evitar reirme solo de ciertos individuos. Me doy cuenta que la locura anda suelta por todos los países. Y muchos de esos especímenes aterrizan en Heathrow igual que yo. También he visto alguna que otra celebrity. Volar, es como la muerte; algo que nos une a todos, vuela el pobre y vuela el rico, vuela el feliz y vuela el triste. Es impresionante lo que se puede ver en un aeropuerto.
Fue en LHR donde supe que había vuelos a Tehran, Nairobi Rejkavik, Almaty. Y me fui a esos lugares, con mi mochila y mi curiosidad. Lugares que dejaron de ser “extraños nombres” para convertirse en memorias grabadas en mi corazón para siempre. Fue ahí donde tuve dos “posibles deportaciones”, un aterrizaje de emergencia, varios upgrades, donde recibí a mi madre, donde me despedí de ella, desde donde partí para las mejores vacaciones de mi vida y también las peores, algún vuelo cancelado y muchos amigos conocidos gracias a las cervezas bebidas durante las demoras. Tantos recuerdos inolvidables. No, unas horas de espera y un empleado de seguridad de mal humor no me harán dejar de disfrutar el viaje que recién comienza.
Mis abuelos forjaron amistades vitalicias durante sus días, semanas en el barco desde Italia a Argentina. Seguramente yo pueda sobrevivir dos horitas en el aeropuerto. ¡Si señor!





Me encantó el comentario ,Es muy representativo y gráfica la descripción ,Me sentí identificada ,aunque aún me falta muuuuuchoooooo por viajar¡¡¡¡¡¡¡¡
un abrazo
Cecilia
Que bueno el artículo, tan representativo y a la vez evocativo.
Muchos saludos